viernes, 1 de julio de 2011

REVERENCIA POR LA VIDA

El Maestro Lanto encarna la cualidad de la "Reverencia por la vida" y escuchando una enseñanza sobre este tema recuerdo que se tocó de una manera muy interesante. Cuando decimos "Reverencia por la vida" deberíamos meditar en lo que eso significa para nosotros: si significa tener un cierto grado de amabilidad superior al socialmente aceptable con los demás y con lo que nos rodea, con lo que está cercano a nosotros, con ese perrito nuestro o del vecino o incluso yendo un poco más allá incluso con esos insectos que nos pueden resultar molestos, digamos una araña, una cucaracha... , con las plantas que adornan nuestro jardín o los jardines públicos y ya o significa, sin embargo, algo más profundo. Y es que al referirnos a la Vida nos estamos refiriendo a todo lo que existe ya que sabemos que todo, absolutamente todo, procede de la misma Fuente, el Dios Uno que nos creó, todo está hecho de su Energía, de su Cuerpo mismo y ya sabemos que Dios es Vida, que Dios es la Vida en sí. Pero también sabemos que todas las manifestaciones de vida debido al libre albedrío de los que usamos esa Energía procedente de Dios para crear, no siempre se encuentran manifestando la Perfección del Padre, con lo cual eso de tener "reverencia por la vida" puede tornarse más peludo. Y entonces cabe preguntarse ¿debemos tener reverencia por lo que no vemos, por las bacterias, los virus, los gérmenes? Bueno, pues ellos también son vida, ¿no?. Existen muchas bacterias que nos son necesarias para el propio funcionamiento de nuestro cuerpo y entonces si las bacterias que consideramos enemigas no son más que amigas que se han vuelto malas, podemos preguntarnos ¿Por qué esas bacterias hasta ahora buenas, necesarias, sin las cuales no podemos vivir (hay muchas en nuestro estómago por ejemplo que realizan el proceso de separar de los alimentos aquellas partes que necesitamos de las que se desechan) se vuelven malas? ¿Dónde está el disparador para que se vuelvan malas? Pues, justamente, este mecanismo se encuentra en la irreverencia por la vida. Y justamente cuando escucho esto me viene a la mente la comprensión de esto ya que si la energía que se manifiesta en cualquier parte de la vida está formada por pequeñas unidades de vida elementales y ya sabemos que los elementales están impelidos a reflejarnos y a obedecernos si lo que nosotros estamos imprimiendo en esa energía es irreverencia, ingratitud... qué es lo que podemos esperar entonces, si no que esa energía se ponga en contra nuestra y eso es precisamente lo que pasa en un proceso como es el del cáncer en el que células hasta entonces actuando correctamente se descontrolan y pasan a ser nuestras enemigas. Y entonces aquí comprendo también la conexión existente entre la iluminación, la reverencia por la vida (cualidades de segundo rayo) con la Sanación (cualidad de quinto rayo). Cuando la Madre María nos habla de la Ley de Sanación nos dice que ninguna sanación puede ser permanente sin que previamente se haya dado la iluminación y es que cuando empezamos a comprender la importancia de la reverencia por la vida vamos directos a la causa y por tanto se produce la cesación de los efectos. Pero para que esto ocurra, la reverencia por la vida, es menester practicarla desde la postura correcta, sin motivación oculta y es que aquí vuelve a salir el tema de la importancia detrás del motivo, de la Pureza.
Es por eso, que en cada época existen unas enfermedades catalogadas como incurables ya que los virus, bacterias, gérmenes, existen en función de la calificación de la sociedad y entonces, como nos dice Emmanuel "mientras exista el miedo, existirá una enfermedad (o varias) incurables". Actualmente, tenemos como las más temibles por la humanidad el cáncer y el sida mas si la ciencia encontrara un remedio para estas enfermedades y en tanto exista el miedo volverá a surgir otra enfermedad de las llamadas incurables.

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