viernes, 31 de agosto de 2012

PODER DE LA BENDICIÓN

Un Ser del calibre de nuestro Señor del Mundo, el Señor Gautama, haciendo uso de Su Gran Humildad, nos explica el poder de las bendiciones. Me encanta observar cómo Seres tan excelsos están provistos de una humildad tan grande, mientras que los humanos adolecemos tanto de esa cualidad y sin embargo poseemos una gran arrogancia. Pero es cuando tienes este Conocimiento que te das cuenta de cuán grande es ese error, ya que el ser humano con gran facilidad se siente arrogante, orgulloso, de cualquier logro, sin tener en cuenta, la mayoría de las veces por ignorancia, que nada nos pertenece, que todo lo que poseemos ya sea material, ideas, la energía que necesitamos para operar en el cuerpo físico, todo eso, pertenece a la Presencia, que con tanto Amor nos lo entrega a cada instante y se queda esperando por cuánto tiempo que llegue el momento en que nos decidamos a dar siquiera un pequeño balance por todo lo que recibimos. En cambio el ser humano cuando se trata de recibir siempre está dispuesto, mas cuando se trata de dar qué mezquinos somos. Y aquí se encuentra uno de los grandes problemas de la humanidad que nos disponemos a recibir y recibir y recibir pero no nos disponemos a dar y la vida como todo en el Universo requiere de un balance, es más, si no damos (no hacemos nada con lo que nos dan) para alcanzar un equilibrio, nos van a dejar de dar hasta que hagamos algo con lo recibido, de ahí la importancia de llevar a la práctica todo lo que nos llega a través del Conocimiento.
Una de las causas del fracaso de la Teosofía, de la ley oculta, fue precisamente es que los privilegiados que recibían el Conocimiento, eran puro intelecto, se limitaban a adquirir más y más conocimiento sin ponerlo en práctica, sin cambiar para nada, con lo cual no había expansión de conciencia y por tanto no pasaba nada. Este es también el problema de otras escuelas actuales que se dedican a dar la Enseñanza pero enfocada sólo a adquirir la teoría.

Bueno, cuánto tenemos que aprender de nuestros Hermanos Mayores, aquéllos que ya se graduaron y que con tanto Amor nos dan las directrices sin las cuales ellos lograron Su Ascensión. Somos, muy,muy, privilegiados, de tener acceso a toda esta Enseñanza que es el más grande Tesoro, que podríamos recibir. Es por eso, que cada día me hago más consciente de mi responsabilidad para con Ella y por eso cada día me hago más exigente con el control de mis vehículos, ya sea en pensamiento, en sentimiento, en palabra hablada....

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